FÃjense en la idea. Coges un edificio digamos normal, uno de los clásicos bloques de hormigón y cristal. Le pones una cubierta de acero inoxidable. Entre ambas cosas, distribuyes una red de tubos de leds.
El resultado: El Cubo-luz de los Arquitectos Kramm and Strigl, en la ciudad alemana de Saarbrucken. Un edificio-referencia, que cambia de aspecto al ritmo de las luces, y que representa por puro vacÃo el espacio virtual, que es el negocio al que se dedica la empresa que tiene sede en el edificio.
Otro concepto de hacer reforrmas: diseñarlas para verlas de lejos. Este es el legado luminoso del cubo de Rubik. Trajes de fiesta, pieles de camaleon para cubos grises.
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Comentarios
¿Han visto alguna vez el Kursaal iluminado? No hace falta irse muy lejos…