
Hace mucho que los peluches dejaron de ser adorables y encantadores. Muchos de vosotros recordaréis aquellos famosos peluches de virus y microbios que salieron hace un tiempo y que abrieron un nuevo horizonte lejos de la gazmoñería de los osos amorosos.
Sin embargo, hoy vamos a llevar un poco más lejos la frontera. Crustopher la Costra es un peluche diferente a cualquiera que hayáis visto hasta ahora. Es, como su propio nombre indica, esa costra de sangre reseca que se queda pegada en la tirita cada vez que nos la quitamos para destapar una herida.

Viene con una tirita ensangrentada peluchil para que duerma en ella bien arropadito – esto es totalmente surrealista -. Es una buena cama-tirita, mide unos 30 cm de largo por 12 cm de ancho, para que os hagáis una idea.
No sé si la tirita tendrá algún tipo de belcro para simular ese tirón desagradable y pegajoso que le damos a la costra cuando intentamos despegarla, aunque he de confesar que yo nunca he hurgado en una tirita. Eso sí, soy experta en excavar en las heridas de las rodillas desde que tengo uso de razón. Sólo cuesta 8 euros.
Comentarios
Yo tengo un peque en casa que seguro que disfruta como un enano con un peluche así... bueno dos... porque al papá estoy también segura de que le encantaría... de tal palo ya se sabe... ;-)
Hostia qué cosa! Y por encima el nombre: Crustopher. Madre mía...
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