
Si viajas a Euskadi y ves como miles de coches llevan una pegatina de esta simpática oveja junto a la matrícula, no pienses: “están locos estos vascos”, simplemente es la última moda del tunning euskaldun.
Todo comenzó cuando un grupo de amigos de Tolosa viajó a Cataluña y descubrió la pegatina del famoso burro catalán, como alternativa al toro de Osborne. Medio en broma, dieron forma a lo que hoy es Ardilatxa y de la que ya han distribuido más de 150.000 pegatinas por toda la geografía española e incluso fuera de nuestras fronteras.
