
Cuando los bebés comienzan a comer sólido, las madres inician un camino sin retorno: hacia la lavadora. Es que, claro, ellos experimentan con la comida y la ropa sufre las consecuencias. Incluso cuando se les coloca un babero éste tendrá que ser lavado y, muchas veces, todo intento por quitarle las manchas es imposible.
Es por ello que esta opción de Difrax me ha resultado muy interesante, especialmente para casos de emergencia como lo son los viajes, las visitas a un restaurante o a la casa de familia o amigos. Es que se trata de una serie de baberos absorbentes y desechables, fabricados con tres capas de celulosa con una capa impermeable colocada en el dorso, de modo que todo lo que caiga sobre el babero no logre traspasarlo.









