
Hoy dejo a un lado los gadgets y las frikadas de Star Wars para enseñaros mi lado más romántico. Para ser romántico hay que sorprender, y sobre todo, conocer muy bien a nuestra pareja (o futura pareja si consigues hacerlo bien).
El objetivo de ser romántico es conseguir que la otra persona se sienta la más feliz del mundo, y todo porque nosotros estamos con ella. Tengo que aclarar que yo voy a intentar conquistar una vez más a mi novia, pero se puede aplicar perfectamente al revés.
Primeramente, vamos a organizar un viaje. No hay nada más romántico que ir un fin de semana o una semana a una ciudad europea a disfrutar y relajarnos. Las opciones son muchas y variadas: Londres, París (quizás sea demasiado típico, o no), Roma, Venecia, Munich… Debemos preguntarnos: ¿ciudad o naturaleza? ¿Playa o nieve?
