
Harry Allen ama los camiones y uno se lo imagina transportando en ellos las tablas de los 10 mandamientos de la ley de Harry, que se encierran en dos: “todas las personas tienen manos o han visto un cerdo en algún momento de su vida”.
No le faltan clientes y es un hombre feliz, pero lo que de verdad le pone son los camiones o mejor dicho los jeeps y en concreto su 1964 Willys Jeep en la que se ha creído ver – pesadillas de vecindario – cerditos muertos ¡por causas naturales!. Ya ven la majadería.

O un mecánico, o simplemente un fanático de los coches. Seguramente los más pequeños de la casa estén encantados con este invento (mi hermano está obsesionado con las ruedas de los coches), pero también es probable que algún talludito se emocione con la idea.