
Esta silla hecha con casetes antiguos (o cintas, el otro nombre con el que se las solía denominar) es uno de esos artilugios que bien podrían formar parte de algún museo de arte contemporáneo. Está fabricada utilizando madera y casetes reciclados, atando los unos a los otros con bridas.
Es decir, no es algo extraordinario si no simplemente original posiblemente ideada para aprovechar algunas decenas de viejas cintas que el autor tendría por ahí. La composición de colores de las diferentes cintas es genial, y podríamos decir que cada silla será completamente diferente a cualquier otra ya que los propios casetes también lo serán.


Es una de las piezas más visible de nuestra casa y ni siquiera está dentro de ella. Puede que la persona que limpia la escalera, el del contador del gas, el cartero o ese comercial de telefonía que llama a tu timbre todos los sábados por la mañana no hayan entrado jamás en tu casa pero se habrán fijado en tu felpudo.





