
Interesantísimo este vestido que nos llega de la mano de Michiel Schuurman y Berber Soepboer.
La idea es sencilla, a la vez que genial, diseñar un vestido, con un patrón en blanco y negro, que cada compradora puede colorear a su gusto, gracias a una serie de rotuladores textiles de colores, suponemos que resistentes al lavado, que harán de cada uno de los vestidos una pieza única e inigualable.
Eso sí, la exclusividad tiene un precio.
