
Y llegó la noche mágica, esa noche en la que todos nos hacemos monárquicos y en la que no podemos evitar soñar con una gran montaña de regalos, la noche en la que todos nos volvemos niños.
A estas horas ya deberías estar acostado, pero no sin antes haber dejado tu zapato junto al árbol y tres copitas con algo de dulce y un poco de agua para que los tres de Oriente y sus camellos recuperen fuerzas en esta noche tan ajetreada para ellos.
A nosotros también nos toca salir a repartir nuestros regalos, pero únicamente visitaremos dos de vuestros hogares. Si has participado en nuestro concurso Los Reyes son Compradicción puede que nos encuentres cuando te levantes, metidos en tu zapato.

