De un tiempo a esta parte, la proliferación de tiendas que venden todo tipo de jabones naturales ha sido exponencial. Y no me quejo en absoluto, porque servidora es adicta a estos artículos de tocador y cada vez que pasa por delante de una puerta abierta que deja escapar esas esencias, la tarjeta le quema en el bolso y no puede contenerse.
Mi último descubrimiento han sido los productos de La Jabonería Galesa. En su catálogo podemos encontrar jabones hechos a base de aceite de oliva, como los de caléndula, dulce de limón o grosella, jabones de glicerina combinados con chocolate y menta, coco y nueces o piña colada. ¡Dan ganas de comérselos!
