El otro día, medio en bromas, hizo un comentario un amigo que puede resumir perfectamente cual es la situación actual. Afortunadamente acaba de conseguir un buen empleo, tras dos años en el paro, y decía “al fin podré dejar de comprar marcas blancas en el super, lo malo es que ya me he acostumbrado y algunas hasta me gustan“
Efectivamente, la crisis económica que estamos viviendo ha provocado que las marcas blancas estén arrasando y, actualmente, nueve de cada diez consumidores las incluyan en su cesta de la compra, tal y como ha reflejado un informe de TNS, empresa líder en investigación de mercados y opinión en nuestro país.
Las grandes superficies ya han incrementado el volumen destinado a este tipo de artículos que en la actualidad supone un nada despreciable 28,8% del total de productos de alimentación envasados y de droguería-perfumería. Lo curioso es que muchos están descubriendo ahora la calidad que hay escondida tras estas marcas encubiertas y difícilmente volverán después a ser fieles a sus marcas habituales que ya se están echando a temblar ¿Os habéis fijado la cantidad de anuncios que terminan con la coletilla “no fabricamos para otras marcas”?
