
Son los más agradecidos. Basta con entrar un momento a una juguetería con un crío para que inmediatamente nos haga su lista a los Reyes Magos: lo quieren absolutamente todo.
Cada cosa que ven, sobre todo aquello que no paran de anunciar en televisión, se convierte en su regalo favorito: “me lo pido”. Pero muchas veces esa ilusión desaparece tan sólo unas horas después de desenvolverlo, pasando directamente a ser un nuevo trasto en casa.
Para que esto no ocurra piensa en aquellos regalos a los que siempre les puedes dar una segunda utilidad, pero sobre todo no tengas muy en cuenta lo que el niño pide, cada minuto cambiará de opinión. Déjate llevar por tu criterio a la hora de elegir sus juguetes y decántate siempre por aquellos que sean más educativos y los que desarrollen más su imaginación.

