
La verdad es que era lo último que me quedaba por ver, o eso creo ahora (más adelante seguro que algo nuevo aparece). Un conjunto de útiles sucios para guardar tu sitio. En otras palabras, cómo hacer que nadie te levante tu asiento con un sencillo juguete de plástico.
Efectivamente, son fidedignas reproducciones fabricadas en plástico de diferentes vasos, tazas, postres, y más en general, comidas. La gracia está en que parece que se han caído, de forma que da algo de asco retirarlo. O eso pensará el nuevo inquilino del asiento, claro.
Si queréis ver el invento en funcionamiento, a continuación tenéis una pequeña prueba en la que dan el pego a la perfección:







Siempre me he preguntado por qué en nuestro país aún no acostumbramos a ir por la calle con el vaso de café en la mano, una práctica tan habitual en ciudades como Londres o Nueva York. Ni falta que hace, será que no somos tan perezosos a la hora de madrugar, que vivimos algo más relajados, yo que sé pero lo cierto es que prefirimos desayunar tranquilamente en casa o la sumo en un bar.
