
Su alternativa: sandalias con buena sujeción en el talón o calzado 'barefoot' con un periodo de adaptación de hasta ocho meses
Seguramente en más de una ocasión has salido de casa con unas Crocs o unas Converse pensando que iban a ser tu salvación para el verano, y es que ese calzado ligero y aparentemente cómodo se ha convertido en el compañero de viaje de media España, pero el podólogo compostelano Manuel Vidal, conocido en redes como PodoManu, lo tiene claro: ambos modelos están detrás de buena parte de las visitas que recibe su consulta entre junio y septiembre.
El problema de las Crocs, explica el podólogo, es que "no sujetan bien el talón", lo que genera que pongamos los dedos en garra y nos puede provocar problemas musculares en la planta del pie, según recoge Woman. Tampoco se salvan las míticas Converse, que "son estrechas y tienen un refuerzo que genera muchísimos problemas en las uñas"; en esta época del año, confiesa Vidal, siempre se ven obligados a extraer alguna uña por las secuelas de estas zapatillas.
La conclusión no es que haya que tirarlas, sino que no son la mejor opción para caminar largas distancias, por ello el consejo del especialista pasa por reservarlas para usos cortos y buscar alternativas con mejor sujeción para el día a día.
La elección del calzado empieza por entender la forma de tu pie, una distinción que va más allá del clásico debate entre pie plano, normal o cavo. Existen tres tipos según la longitud de los dedos: el pie egipcio, donde el dedo gordo es más largo y los demás bajan en orden; el pie griego, donde el segundo dedo es más largo que el dedo gordo; y el pie romano, cuyo primer y segundo dedo tienen la misma medida.
Vidal no duda en que "todas las diferentes formas de pie se van a beneficiar de un calzado ancho", pero recomienda adaptar la horma: si tienes un pie cuadrado o romano te irán bien zapatos con puntera cuadrada, mientras que con un pie griego hay que tener cuidado con las hormas muy rectas y tomar de referencia para la talla siempre el segundo dedo.
Tomando en cuenta la temporada, el pie suda más en verano, por lo que conviene buscar calcetines y calzado que permitan una buena transpiración del sudor para evitar hongos, bacterias o mal olor, algo que muchas veces es causado por unos calcetines de baja calidad.
El Colegio de Podólogos andaluz recomienda además alternar el calzado cerrado y las sandalias durante los primeros días de la temporada para evitar ampollas y rozaduras, una transición que el organismo aconseja hacer de forma progresiva, sin pasar del zapato cerrado a la sandalia de golpe.
Para quienes buscan una sandalia, Vidal pide dos cosas: buena sujeción en el talón y, si hay alguna lesión previa en el pie, una buena amortiguación con cierta elevación del talón. Para una persona mayor o para quien necesita una horma muy respetuosa, el podólogo cita la marca Altra, conocida por su horma ancha y su drop cero, una combinación que permite que los dedos se expandan de forma natural.
Pero si lo que realmente quieres es cuidar la forma natural del pie y de la pisada, la mejor opción para él son los 'barefoot', un zapato con suela fina, sin altura extra en el talón y con puntera ancha que busca simular la sensación de andar descalzo.
El 'barefoot' pide una transición lenta
Aunque no son buenas para caminar muchísimo al principio, porque "hace que nuestro pie trabaje más", el calzado 'barefoot' sí es una buena estrategia para fortalecer el pie si la idea es usarlo en el gimnasio o en el día a día. Vidal aconseja someterse a un periodo de adaptación de entre dos y ocho meses, aumentando su uso un 10% cada semana, una pauta que coincide con la recomendación habitual de las marcas especializadas y de los manuales de transición minimalista, que suelen empezar con pocas horas al día e ir subiendo de forma progresiva.
Porque no es una moda pasajera: el mercado mundial de calzado barefoot se valoró en 380 millones de dólares en 2026 y se espera que se duplique hacia 2035, en un plazo de menos de una década, según las estimaciones que publica Business Research Insights.
En España, las plataformas especializadas ya colocan modelos de marcas como Saguaro o Merrell entre las opciones más populares para iniciarse en el minimalismo por su relación calidad-precio, y en Compradicción ya reseñamos el top cinco de sandalias para caminar que elaboró el propio Vidal, donde la ganadora cuesta cincuenta euros y la más barata, menos de quince.
Fotos de @pdomanu | Apostolos Vamvouras en Unsplash
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