
El compresor, al arrancar, es el mayor consumidor de energía; mantener el equipo encendido entre 23 y 24 grados resulta más eficiente
La tercera ola de calor del verano ha vuelto a encender la caza del ahorro en los hogares, y un consejo vuelve a viralizarse en redes: no apagues el aparato aunque tiembles.
La empresa @jjairesacondicionados lo ha dejado claro en un vídeo que ha dado la vuelta a TikTok estas semanas, y la pieza de La Razón lo ha recogido casi por extenso.
Y tiene sentido, ¿no? El compresor es el componente que más energía demanda del aparato, y según explica la propia empresa en el vídeo, "gasta mucha energía al arrancar". Apagar y encender a diario genera picos de consumo, desgaste mecánico y, a la postre, una factura más alta. "Si apagas el aire acondicionado cada que te da frío no estás ahorrando energía, estás haciendo exactamente lo contrario", zanja la fuente.
El mecanismo, en cuatro líneas
- Compresor: la pieza que comprime el refrigerante y lo mueve por el circuito.
- Inverter: la tecnología que ajusta la potencia de forma progresiva en vez de arrancar y parar de golpe.
- Pico de consumo: el sobresalto eléctrico que sufre el equipo cada vez que se pone en marcha.
- Vida útil: la que se acorta si el aparato entra y sale del reposo a diario.
La fuente recomienda mantener el equipo operando de manera continua a "23 o 24 grados", ventilar la vivienda a primera hora y de noche, evitar las horas centrales (entre las 14:00 y las 18:00, cuando el aparato trabaja con más intensidad), bajar persianas, cerrar cortinas y, en general, tratar la vivienda como un termo.
Por cada grado que bajes del rango recomendado, el consumo sube alrededor de un 7%. Y la temperatura ideal, más adelante, la sitúa entre 24 y 26 grados.
Hasta aquí, la mitad del cuento. Y es verdad, pero es verdad como la mitad de las verdades de internet: técnicamente correcta y prácticamente incompleta.
El "arranque" ya no es lo que era
La advertencia sobre el pico de arranque se construye sobre los equipos convencionales (los antiguos on/off), cuyo compresor funcionaba a una sola velocidad: o al 100% o parado. En esos aparatos, arrancar suponía un sobreesfuerzo real y repetido.
Pero la tecnología Inverter, la misma que cita la pieza original como solución, funciona distinta. El compresor ajusta la velocidad de forma progresiva, modula en vez de arrancar, y por eso comparativas independientes de climajobs hablan de ahorros de en torno a un 40% frente a equipos convencionales de clase baja, y el área de noticias de Samsung cifra en hasta un 73% la reducción de consumo de sus Digital Inverter Boost. Es decir: en un equipo Inverter moderno, el "pico de arranque" sigue existiendo, pero es mucho menos dramático que en los aparatos de toda la vida.
¿Significa eso que conviene apagar y encender a discreción? No. Significa que el ahorro de "no apagar" depende de qué equipo tengas en casa, y que un consejo pensado para los viejos on/off se propaga hoy como si fuera universal.
23 grados, la temperatura que casi nadie más recomienda
Aquí la pieza se despeña. El consejo de mantener el termostato en 23 o 24 grados choca con tres fuentes que el artículo no cita:
- Las recomendaciones para el ahorro energético en hogares del IDAE, que sitúan el rango eficiente entre 24 y 26 grados y recuerdan que "una variación de 1 °C genera un ahorro aproximado de un 7% en climatización".
- El Real Decreto-ley 14/2022, de 1 de agosto, de medidas de ahorro, que fijó en 27 grados la temperatura mínima permitida en recintos refrigerados de uso público (locales comerciales, oficinas, transporte, hoteles). En suelo comercial, programar el aire a 23 grados es una infracción, no una opinión.
- El sentido común térmico, que dice que un grado menos en el termostato cuesta un 7-10% más de consumo. Bajar de 24 a 23 para "no tener frío" equivale a tirar el ahorro que se gana dejando el equipo encendido.
La pieza original recomienda 23-24 grados para "no tener frío". Pero si tienes frío a 24 grados en julio, lo barato no es bajar a 23. Es ponerse un jersey. (Lo escribió alguien, en algún momento, y nadie le hizo caso.)
Lo que de verdad dispara la factura en verano
El IDAE sostiene que el consumo de los sistemas de aire acondicionado supone "tan sólo el 1% del consumo por usos de los hogares españoles". Un estudio de la Universidad de Sevilla recogido en el repositorio IDUS baja la cifra al 1,1% en Andalucía, frente al 40,9% que se va en calefacción. Es decir: en cómputo anual, el aire acondicionado es marginal en el hogar español. El pánico estival es real, pero estructuralmente desproporcionado.
Lo que sí dispara la factura en julio y agosto son otras tres cosas que poco tienen que ver con el mando:
- La tarifa contratada. Según ha recogido El Confidencial en un análisis sobre el precio nocturno de la luz, el precio mayorista alcanza picos hasta cinco veces superiores al caer el sol, justo las horas en las que más españoles ponen el aire para dormir. Hacerlo en valle (entre las 00:00 y las 08:00) cuesta una fracción de lo que cuesta a las 21:00.
- El término fijo de potencia contratada. Diversos expertos del sector energético, recogidos por El Debate, advierten de que este término fijo llega a suponer hasta un 30% del importe total del recibo mensual, hagas o no hagas uso del aire. Puedes no encender el aparato en todo el mes y seguir pagándolo.
- El aislamiento de la vivienda. Aquí el consejo de la pieza original (cerrar persianas, ventilar de noche) es correcto, pero se queda corto: una vivienda con puente térmico y ventanas simples pierde en una hora el frío que el compresor ha tardado tres en meter.
Lo que cuesta, en números de 2026
Para los que quieren cifras concretas: según la consultora Aholuz, un split Inverter de 3.500 frigorías encendido ocho horas al día durante julio y agosto añade entre 95 y 135 euros a la factura de la luz en 2026, según tarifa. Un multi-split que enfríe toda la vivienda supera los 250 euros extra en esos dos meses. El precio medio del kWh con tarifa PVPC en junio de 2026 fue de 0,1311 €/kWh, un 8,1% más caro que en mayo (0,1213 €/kWh) y un 2% más barato que en junio de 2025 (0,1338 €/kWh), según los datos oficiales de Red Eléctrica.
La diferencia entre pagar el suelo o el techo de esos rangos no depende del aparato, sino de la tarifa. Y aquí es donde el consejo de "no apagues el aire" se queda corto: puedes no apagarlo nunca y pagar 135 euros, o puedes apagarlo a las 21:00, encenderlo a las 00:00 en valle y pagar 40.
El consejo de @jjairesacondicionados es correcto en lo mecánico y flojo en lo práctico. Tener el equipo encendido a 23 grados toda la tarde es más barato que apagarlo y encenderlo seis veces. Pero tenerlo a 25, en valle, en una vivienda con persianas bajadas, es más barato todavía. La factura de la luz no se decide en el mando del aire: se decide en el contrato de la tarifa, en la potencia contratada, en el cristal de la ventana y, sobre todo, en los grados que te empeñas en bajar de más.
El aire no te arruina. La costumbre de enfriar como si vivieras en Dubai, sí.
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