
El futbolista confirma cuál es su rutina de alimentación para rendir al máximo
El delantero del Celta ha convertido el café de especialidad en el pistón de arranque de sus mañanas y en una afición con rincón propio en casa.
Come de todo, entrena a diario y cocinar es lo que menos le va. Sólo hay un enemigo confeso en su dieta, y va en bolsa.
La rutina la ha contado él mismo, sin adornos: se levanta, se prepara su café de especialidad, entrena y come de todo, torreznos de bolsa aparte. Según ha contado El Español, lo explica en un vídeo con Rodrigo Fáez que el futbolista ha compartido en su Instagram: "Me gusta mucho el café, lo disfruto".
Porque hablar de una taza se queda corto. En su casa hay un rincón entero dedicado al café, un mueble con compartimentos para cada accesorio, del molinillo a la prensa, para que te hagas una idea del nivel: muele, prensa y extrae cada taza (que ya es una forma elegante de decir que se lo toma muy en serio).
Una máquina florentina de 1927 y un café que tiene que aprobar examen
La que preside el rincón es una La Marzocco, y no es una marca cualquiera: la fundaron en Florencia, en 1927, los hermanos Bambi, y hoy es de referencia en las cafeterías de especialidad, según cuenta el Gremi de Cafès.
Y ojo, porque café de especialidad no es un adorno publicitario: el título lo concede la Specialty Coffee Association (la SCA de toda la vida) y sólo lo recibe el grano que saca 80 puntos o más sobre 100 en la cata. Es decir, que su taza de cada mañana tiene que aprobar examen.
¿Y cuando viaja? Pues más de lo mismo: la especialidad también se colecciona fuera de casa. "Me gusta viajar y conocer cafeterías, tipos, formas de hacerlo...", asegura, siempre en plan explorador, probando orígenes y técnicas nuevas.
En la mesa, el guion es generoso. "Una tapa de ibéricos con pan me parece también perfecto", confiesa a los micros de Actúa Press, y si le toca elegir un pincho, ni duda: tortilla de patatas. Cocinar, eso sí, no va con él: "Cocino poco, me gusta más comer", admite, y de la cocina diaria se ocupa un chef privado que adapta los menús a sus necesidades sin quitarles el sabor.
Y a la hora de cenar fuera, también tiene contestación. "Si tuviera que recomendar un restaurante de Madrid sería Punta Arena. Comida mexicana muy rica cerca de la embajada", cuenta. Ojo con el dato: el restaurante se llama Puntarena, todo junto, ocupa el interior de la Casa de México en España, en Chamberí, y está en la Guía Michelin.
Fotos de borjaiglesias9
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