
S'Agaró, en plena Costa Brava, es el rincón gerundense al que regresa año tras año el presentador
Para muchos, la Costa Brava se ha convertido en sinónimo de aglomeraciones, calas atestadas y parkings imposibles, y es que el litoral gerundense recibe cada verano a millones de visitantes que persiguen lo mismo, una porción de Mediterráneo turquesa donde descansar, por lo que encontrar un rincón tranquilo parece casi misión imposible, hasta que uno descubre S'Agaró, el pequeño núcleo entre Sant Feliu de Guíxols y Platja d'Aro al que Jorge Javier Vázquez regresa año tras año para sus vacaciones de verano, según recoge Trendencias en su sección de viajes.
S'Agaró nació a comienzos del siglo XX por encargo del industrial gerundense Josep Ensesa al arquitecto novecentista Rafael Masó. El primer chalet, Senya Blanca, se estrenó el 24 de julio de 1924, y a su alrededor creció una ciudad jardín de villas blancas y jardines cuidados pensada para integrarse en el paisaje, por ello un siglo después el conjunto sigue siendo uno de los más elegantes del litoral catalán. Esa atmósfera pausada es la que ha seducido a rostros conocidos como el del presentador de "Hay una cosa que te quiero decir", badalonés de nacimiento que recorre los 96 kilómetros que separan S'Agaró de Badalona cada vez que puede.
El propio Vázquez describió hace tiempo en su blog esas jornadas junto al mar. "¡Qué días más agradables he disfrutado con mi madre y mis hermanas en la Costa Brava!", escribió en mayo de 2022 al recordar sus veranos familiares en S'Agaró, según recoge la revista Lecturas. Y es que el presentador no esconde su debilidad por este rincón gerundense, al que vuelve incluso cuando la televisión le da un respiro entre temporada y temporada.
¿Qué hace especial a S'Agaró? Que no necesita grandes monumentos ni una lista interminable de planes: el verdadero atractivo es poder pasear escuchando las olas y descubrir los pequeños detalles del día a día. Cualquier visita empieza en la playa de Sant Pol, una bahía de arena dorada flanqueada por antiguas casas de veraneo donde el mar adquiere en verano ese color turquesa tan característico de la zona, y desde allí parte el auténtico símbolo de S'Agaró: el Camí de Ronda, un sendero costero que antiguamente usaban pescadores y patrullas contra el contrabando.
El tramo que une Sant Pol con la playa de Sa Conca mide 2,6 kilómetros en cada sentido, se hace en unos 32 minutos de caminar y es apto para toda la familia, según la plataforma Wikiloc.
Por el camino aparecen miradores, escalinatas de piedra y pequeños embarcaderos que convierten el paseo en una experiencia de postal, y lo mejor es que este tramo forma parte del sendero de gran recorrido GR-92, que recorre toda la Costa Brava desde la frontera francesa hasta el Ebro.
Si bien S'Agaró es conocido por su Hostal de La Gavina, no hace falta alojarse en él para disfrutar del entorno: por su fachada pasó Ava Gardner durante el rodaje de "Pandora y el holandés errante" en 1950, y por sus habitaciones durmieron Elizabeth Taylor y Frank Sinatra en las décadas siguientes, según la web del hotel. El edificio se inauguró el 3 de enero de 1932 de la mano del propio Ensesa, que quería completar su ciudad jardín con un hostal de lujo, y desde entonces se ha mantenido como uno de los hoteles con más glamour de España.
Comer bien sin derrochar también es posible en un municipio que concentra algunos de los restaurantes más exclusivos de la Costa Brava. Arnall Degustació, en la avenida de Platja d'Aro, es un clásico de la zona muy valorado por quienes buscan cocina mediterránea y carnes a la brasa con un ambiente informal; El Foc se especializa en parrilla argentina, y La Vianda S'Agaró ofrece hamburguesas y platos abundantes. Si lo tuyo es escapar del lujo sin renunciar a comer de tenedor, entonces estas tres direcciones son una apuesta segura, ya que la Costa Brava también se disfruta en una mesa sencilla.
Apenas hace falta recorrer unos pocos kilómetros para descubrir otros de los paisajes más conocidos de la zona. Hacia el sur, el propio Camí de Ronda lleva hasta Sa Conca, una de las playas más bonitas del Baix Empordà gracias a sus aguas transparentes y al bosque de pinos que la rodea.
Hacia el norte, el sendero conduce hasta Sant Feliu de Guíxols, donde merece la pena visitar el monasterio benedictino de la Porta Ferrada, con horario de visitas de 10:00 a 13:00 y de 16:00 a 19:00. Y a pocos minutos en coche espera Platja d'Aro, con calas escondidas entre acantilados.
S'Agaró cumplió 100 años en 2024 y el Palau Robert de Barcelona le dedicó entre el 28 de junio y el 3 de noviembre de 2024 una exposición que repasaba su historia como ciudad jardín. En plena eclosión del turismo masivo en la Costa Brava, el proyecto que soñaron Ensesa y Masó sigue siendo un manual de cómo construir calma junto al mar. Ahora que sabes dónde está y cómo visitarlo sin derrochar en plena temporada alta, es hora de que compruebes por qué Jorge Javier Vázquez no cambia ese rincón por ningún otro.
Fotos de @jorgejaviervazquez y Turismo de la Costa Brava
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