Me temo que todos tenemos un desatascador en casa, pero al menos yo, creo que nunca lo he utilizado. Me preguntó quién lo compraría, en que momento y como llegó hasta aquí. Bueno, da igual, seguramente cuando termine de escribir esto tenga que estrenarlo, por bocazas.
Sinceramente le veo bastante más utilidad a este otro uso que le ha dado el arquitecto alemán Armin Fischer convirtiéndolo en un original perchero de pared que apenas ocupa espacio.
Vamos, pero que te lo puedes hacer tu mismo, basta con que hagas tres agujeros en el mango del desatascador para poder insertar las perchas e investigues la forma de sujetarlo en la pared para que soporte el peso. Eso sí, a partir de ahora ten cuidado de no atascar ni un solo desagüe. Creo que la operación es irreversible.


Están locos estos humanos, los que tienen hijos les chillan porque garabatean las paredes de casa con sus lápices de colores, lo que no, se compran un perchero que deja la huella impresa cada vez que cuelgas un abrigo.





