
Mucha gente desconoce esta función de su aparato acondicionado
El modo dry del aire acondicionado (el del icono de la gota de agua) está hecho para deshumidificar el salón y no para perseguir grados, y esa renuncia es justo la que alivia la factura. Fabricantes como Mitsubishi Electric y Midea respaldan el ahorro, aunque sólo se materializa cuando el verdadero problema de la casa es la humedad.
Según recoge Trendencias, el técnico especializado en climatización José Beltrán lo resumió en la entrevista que concedió a Xataka Smart Home a finales de julio: el compresor "trabaja a menos revoluciones" cuando el aparato va en seco, y ahí está el secreto mejor guardado del mando. ¿Qué hace realmente ese botón que casi nadie toca? Trabajar menos.
El modo seco es un aire acondicionado a media jornada
El frío y el seco comparten máquina pero no objetivo. En cool, el aparato persigue la consigna: baja los grados que le pidas y te deja elegir, de paso, la velocidad del ventilador. En dry, el equipo ralentiza todo el sistema: hace circular menos caudal de aire para que el vapor de agua se condense en el evaporador y se vaya por el desagüe, sin empeñarse en enfriar la estancia. Es decir, el seco tiene otro trabajo, y ese trabajo resulta ser el más barato de la casa.
Beltrán advierte, eso sí, que no existe una norma universal: "en algunos se puede (usar) y en otros no, depende del fabricante". Algunos aparatos dejan tocar la temperatura en seco y otros la bloquean (Samsung ni siquiera dibuja la gota: escribe Dry en la pantalla del mando). Conocer qué admite el tuyo evita discusiones con el salón en pleno bochorno.
Y ahí llega la parte que de verdad interesa. Según Beltrán, el modo seco consume menos porque el compresor trabaja a menos revoluciones, y los fabricantes corroboran la lectura: desde el blog de Mitsubishi Electric España explican que el dry "consume menos energía que el modo Cool, ya que trabaja con menor intensidad", y la guía de Midea añade que el compresor y el ventilador funcionan a menor capacidad, de modo que "a menudo consume menos electricidad que el modo Cool estándar". Por supuesto, nadie firma cifras exactas: el ahorro depende del modelo del aparato, de las condiciones ambientales y del tiempo de uso. ¿Y cuánto se ahorra, entonces? La respuesta honesta es la de siempre: depende.
Para quitar bochorno, sí. Para luchar contra el termómetro, no
El terreno natural del seco son las costas y los días pegajosísimos del calendario, cuando la humedad relativa supera el 70% (la cifra que da Mitsubishi para climas costeros o tropicales) y el bochorno se instala a vivir en casa. En esas condiciones, recomienda el fabricante, el dry se activa de forma regular para quitar la sensación pegajosa y vigilar de paso el moho. La física del confort acompaña: la guía de Midea sitúa el rango confortable entre el 40% y el 60% de humedad relativa y apunta que "te sentirás mucho más cómodo a una temperatura más alta (como 26 °C / 79 °F) en una habitación seca que a una temperatura más baja en una húmeda". Dicho en llano: el mismo salón se siente más fresco si sobra agua en el aire.
Y los dividendos domésticos no son pocos: menos moho y menos ácaros (buenas noticias para las alergias), paredes y muebles mejor conservados, y una garrafa de condensado que tarda más en llenarse, esa que conocen tan bien los que no quieren gotear a la calle desde el balcón.
Pero el dry tiene techo, y conviene no olvidarlo. No está hecho para bajar la temperatura a golpe de botón ni para aguantar un episodio de calor extremo: en pleno verano con temperaturas muy altas, Mitsubishi recomienda volver al modo Cool sin remordimientos. Tampoco conviene abusar en los climas secos del interior, donde quitar aún más humedad puede terminar en garganta irritada y piel tirante; y el mismo fabricante desaconseja mantener el seco todo el día porque "consume energía sin aportar beneficios adicionales", con tandas recomendadas de una a tres horas según la humedad del ambiente.
Hay un detalle fino que separa el ahorro real del ahorro imaginario: el seco no mantiene la consigna. Midea avisa de que durante el proceso "la temperatura puede descender ligeramente", pero el objetivo es el control de la humedad, no sostener los grados que tuvieras marcados en cool. Si el termómetro manda en tu casa (y en una ola de calor manda), acabarás volviendo al modo frío, y el ahorro del tramo en seco se queda en lo que es: un tramo.
¿Por qué girar más despacio cuesta menos? Porque el gasto se concentra en el compresor, y en seco la máquina se mueve entera por debajo de su capacidad: Midea describe un evaporador que se mantiene frío "para que la condensación ocurra de manera eficiente", con el aire pasando lento por el serpentín mientras el vapor de agua se queda en el circuito. Menos potencia y menos caudal, las dos ralentizaciones que acaban pesando menos en el contador.
El banco de pruebas de un verano récord
El truco llega, además, en el mejor momento posible para probarlo (o el peor, según se mire). El verano de 2026 ha sido el más cálido de la serie histórica española, que arranca en 1961, con una temperatura media de 24,5 grados y 61 días bajo ola de calor repartidos en cuatro episodios, según los datos de AEMET que anunció en el Congreso la vicepresidenta tercera del Gobierno, Sara Aagesen, tal como recoge RTVE. Cuando Beltrán concedió la entrevista, el 30 de julio, el texto avisaba de que "(y van cuatro este verano)"; acabaron siendo cuatro episodios y 61 días, récord absoluto de la serie. Cuatro.
Y la escala del asunto, que crece con cada ola. Los hogares españoles dedicaron 14.300 terajulios a refrigerar sus casas en 2024, según los datos de Eurostat que recoge Calor y frío, suficiente para ser la segunda potencia refrigeradora de la Unión por detrás de Italia (26.300 TJ) y por delante de Grecia (11.900 TJ); en el conjunto comunitario, el consumo de refrigeración doméstica casi se duplicó en seis años, de 40.500 a 80.400 TJ. Para que nos hagamos una idea: 14.300 terajulios equivalen a algo menos de cuatro teravatios hora, una cifra que explica por qué cada verano el botón de la gota de agua tiene más mercado en este país.
¿Y cuánto pesa esto en el conjunto de la factura energética del país? Menos de lo que sugiere el sofoco. La refrigeración representa cerca del 2,5% del consumo energético final de los hogares españoles, muy lejos del 16% de Chipre o del 15% de Malta, según los mismos datos de Eurostat. El dry no va a reordenar el sistema eléctrico nacional (poca cosa es, al fin y al cabo, un modo entre los nueve que ya hemos repasado aquí); va a aligerar tu recibo en los días en que el aire pesa más que el calor.
En la práctica, el escenario que dibujan el técnico y los fabricantes se parece a esto: entras en casa al mediodía de un día bochornoso, activas el seco para quitar el agua sobrante durante una o dos horas (el rango que recomienda Mitsubishi) y, si el termómetro sigue apretando, acabas en cool con la consigna donde toca. El dry no reemplaza ninguna tarde de calor: la encara por etapas, empezando por la parte que cuesta menos dinero corregir.
Y una referencia normativa para la lista de la compra: desde agosto de 2022, el Real Decreto-ley 14/2022 de medidas de ahorro energético prohíbe bajar de 27 grados en los recintos refrigerados de uso público, de los centros comerciales a las administraciones. No aplica al salón de tu casa (y el seco, claro, no exime a nadie del cumplimiento), pero dibuja el marco: la administración empuja a enfriar menos, y el bochorno empuja a deshumidificar más.
La lectura ya ha recorrido medios: Qué.es recogió el mismo argumento a primeros de agosto con los mismos protagonistas (Beltrán, Mitsubishi Electric, Midea), y los folletos de los fabricantes siguen sin firmar un porcentaje de ahorro oficial en seco. Hasta que lo haya, la cifra exacta vive en el terreno de lo que depende de cada salón, no de los catálogos.
Por eso los expertos coinciden, y esta vez con la física de su parte: el modo seco consume menos porque hace menos, renuncia a la consigna y se queda a baja frecuencia con la única tarea que algunos días importa. A menos revoluciones, menos factura. Sólo que, para que el ahorro llegue, lo que tiene que sobrar en el aire es agua.
Foto de portada de Xataka
En Compradicción | Danny Salazar, experto energético: "Para pagar menos luz se debe apagar el aire acondicionado entre las 00:00 y las 8:00"
En Compradicción | Juanjo Jiménez, mecánico: "El gas del aire acondicionado del coche no hay que recargarlo, pero se puede hacer mantenimiento"
En Trendencias | Lorena Alacis, experta en limpieza: "Para que mi casa huela siempre bien, utilizo este ambientador casero con suavizante, gelatina y bicarbonato"
Ver todos los comentarios en https://www.compradiccion.com
VER 0 Comentario