Neus Candela, veterinaria: "El pienso seco de los gatos apenas contiene humedad, así que aunque el animal beba de su cuenco con regularidad, esa cantidad de agua puede quedarse corta"

Neus Candela Veterinaria El Pienso Seco De Los Gatos Apenas Contiene Humedad Asi Que Aunque El Animal Beba De Su Cuenco Con Regularidad Esa Cantidad De Agua Puede Quedarse Corta

El problema no es de calor: los gatos vienen del desierto y concentran la orina al máximo

Ver a tu gato comer, dormir y acercarse al cuenco con cierta regularidad suele bastar para dar por buena la ecuación "bebe, luego está hidratado". El problema es que esa lectura tan pedestre no se sostiene con los felinos.

Es lo que advierte la veterinaria Neus Candela en una publicación de su Instagram que ha recogido Decoesfera, centrada en un problema bastante más habitual de lo que parece: el gato no bebe todo lo que debería.

¿El motivo? Que el gato no bebe como un perro. "Un gato que come pienso seco y bebe agua con normalidad no está necesariamente bien hidratado", explica Candela en el reel. La razón está en el propio alimento: el pienso seco apenas contiene humedad, por debajo del 10%, así que aunque el animal acuda al cuenco con frecuencia, esa agua puede quedarse corta para compensar lo que no llega por la comida. La comida húmeda, por comparación, va sobrada de agua.

Es decir, que el cuenco no es la solución que crees. "Asumimos que los gatos beben del cuenco como hacen los perros. Pero no necesariamente, porque el gato no tiene gran capacidad de beber. Evolutivamente, no lo necesitaba. Y aunque bebe, quizás no bebe lo suficiente", detalla la veterinaria. Y ahí está la pregunta incómoda: si el tuyo come pienso y parece normal, ¿cómo sabes que no está ya en el lado malo de la balanza?

La explicación es evolutiva: el gato doméstico desciende del gato salvaje africano, un animal de zonas áridas cuyos riñones evolucionaron para concentrar la orina al máximo y sobrevivir con poca agua, porque obtenía hidratación fundamentalmente de sus presas. Esa herencia sigue ahí: la orina felina tiende a ser más densa que la de otros animales domésticos, y ahí aparece el problema real. No beben lo suficiente para equilibrar esa tendencia.

Candela lo ve en consulta: gatos con cristaluria (presencia de cristales en la orina) y cuadros de enfermedad renal ya avanzados en gatos que, según sus dueños, "bebían con normalidad". Es decir, el cuenco lleno no era sinónimo de riñones sanos.

Por eso, la dieta no debería depender sólo del pienso seco: hay que incorporar comida húmeda cuando sea posible y, sobre todo, dejar de fiarse únicamente de si se ve al animal beber agua. La señal útil es otra: la frecuencia con la que el gato usa el arenero. Si va menos, lo más probable es que esté concentrando más orina de la cuenta.

Y es que, al final, con los gatos pasa como con nosotros y los ultraprocesados: puedes vivir años a base de ellos, pero el cuerpo del animal acaba pasando factura. La diferencia es que el gato no va a quejarse (nunca lo hace) hasta que el problema está bastante avanzado.

Fotografías | Saludreanimal | magnific

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