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Consumidores vagos y la pasividad ante el mercado

Consumidores vagos y la pasividad ante el mercado
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Martín Varsavsky pone el dedo en la llaga en el blog que publica en El Mundo al definir la actitud de la inmensa mayoría de los españoles:

El español medio es un consumidor vago. Los alemanes, ingleses están siempre buscando la mejor oferta, son consumidores educados, pero el español medio se lleva más por la costumbre que por la oferta.

Y me parece a mí que tiene mucha razón en la exposición que hace en todo el artículo. Vayamos por partes.

El consumidor español se apoltrona y no busca las mejores ofertas. Vale que no todo son ofertas y que nadie da duros a cuatro pesetas, pero por definición somos reacios a cambiar nuestras directrices de compras y consumos.

¡Cuidado!, publicamos esta oferta hace más de dos semanas, y el precio puede haber cambiado. Para no perderte ninguna oferta, suscríbete a nuestro Telegram, Twitter o síguenos en Facebook con Compradicción (con todas las ofertas) y Compradicción Lifestyle (solo con las ofertas de Moda, Belleza, Deco, Deportes y Bebés) y las recibirás en cuanto las descubramos.

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Martín pone como ejemplo la pasividad y poca permeabilidad que tenemos los consumidores a cambiarnos de operadores de telefonía móvil, manteniendo nuestras actuales líneas frente a ofertas que son claramente mejores para el consumidor.

Le añado yo a esa reflexión en telefonía móvil, la pereza que nos da cambiarnos de banco, de compañía de seguros o cualquier otra búsqueda del mejor precio disponible.

Ahora, cuando parece que se ha instaurado una psicosis de ahorro provocada por el miedo al empeoramiento general de la situación económica, es cuando comenzamos a ser conscientes de nuestros gastos y nuestras finanzas personales.

Quizá llegamos tarde, dado que cambiar hábitos es muy difícil. Muchos de nosotros no estamos realmente mentalizados a tener un gasto responsable y nos volcamos a los extremos: O todo o nada, y esa no es la filosofía adecuada para gestionar bien nuestra propia economía doméstica.

El día que dejemos de ser unos consumidores vagos y comencemos a ser conscientes de nuestra propia economía conseguiremos ajustar bien nuestro presupuesto doméstico, pero para eso nos falta todavía mucha crisis.

Vía | El Mundo
Imagen | Felixe

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