El percarbonato de sodio, un polvo de aspecto corriente que al disolverse en agua libera agua oxigenada y carbonato, está ganando terreno entre quienes quieren blanquear la ropa sin acercarse ni un metro a la lejía. Las expertas lo señalan como el ingrediente capaz de recuperar el blanco de las sábanas, las toallas y cualquier tejido claro que haya envejecido a base de lavados.
Dos profesionales de la limpieza lo han puesto encima de la mesa con nombres y métodos concretos. Y el producto, conviene apuntar ya, tiene más historia de la que sugiere su pinta de truco de TikTok.
El blanco de una sábana no se apaga de golpe; lo vamos perdiendo lavado a lavado, hasta el tono apagado y amarillento que ninguna cama reconoce como suyo. Contra ese desgaste, el vinagre de limpieza y el bicarbonato se han labrado una fama sólida de remedios caseros (y con razón, al menos en parte).
Ahora tienen competidor.
Dos expertas en limpieza, Andrea Caaveira (@petitbyandrea) y Cintia (@mundosinresiduos), coinciden en recomendar el percarbonato de sodio para blanquear la ropa sin recurrir a la lejía, tanto en un tratamiento previo como dentro del propio ciclo de lavado. La segunda no da rodeos: "Te enseño cómo blanquear la ropa sin usar lejía. El ingrediente estrella es el percarbonato de sodio", explica, según recoge el artículo de Trendencias Decoesfera firmado por María Lancha.
La pinta no impresiona: polvo granulado blanco, uso habitual como agente blanqueador y quitamanchas en la limpieza de textiles. Hasta ahí, lo que diría la etiqueta. La diferencia está en lo que sucede al mojarlo: el compuesto libera entonces peróxido de hidrógeno, el responsable de buena parte de su acción blanqueadora. Al entrar en contacto con el agua, explica la experta, "obtenemos carbonato de sodio y agua oxigenada", lo que permite usarlo como apoyo para recuperar el aspecto de prendas blancas que han perdido luminosidad.
¿Y cómo lo aplican las expertas?
Cintia propone dos caminos. Para las prendas más castigadas, un remojo previo con percarbonato y agua caliente. Para las sábanas, te vale con algo más sencillo: "Si quieres blanquear tus sábanas, también puedes añadir el percarbonato al cajetín de la lavadora junto con tu detergente", explica. El lavado, con un programa de 30-40 grados, y las prendas después a secar al sol. "Verás que tus prendas quedan súper blancas", recalca.
Hay quien va más allá con el tratamiento intensivo, que es el método de Caaveira: la prenda en un cubo, "un chorrito de jabón lavaplatos, un cacito de percarbonato y agua muy caliente", remover bien y esperar a que la mezcla se enfríe por completo antes de pasarla a la lavadora junto al resto de prendas blancas. El agua caliente, por cierto, no sale de una instalación doméstica cualquiera: "Mi truco es que caliento el agua con el hervidor", desliza la experta. Y el líquido del remojo no se tira: "Aprovecha el agua con percarbonato para ponerlo dentro de la lavadora, echamos detergente y lavamos mínimo a 40 grados", remata, convencida de que el resultado es especialmente satisfactorio para recuperar la luminosidad de los tejidos.
La química detrás del polvo
La ficha técnica del fabricante británico Wessex Chemical Factors describe el compuesto con más precisión: se trata de una combinación de carbonato de sodio y peróxido de hidrógeno que, una vez disuelta en el agua, se descompone en agua, oxígeno y carbonato de sodio. El mismo documento le concede dos apodos de gremio —"green bleach" y "oxygen bleach"— y le atribuye una ventaja decisiva: carece de los riesgos medioambientales que arrastra la lejía tradicional, el hipoclorito sódico de toda la vida. Funcionó tan bien en la industria que acabó saltando de la química fina a los estantes del supermercado.
¿Por qué tanta prisa por huir de la lejía?
Lo cierto es que el percarbonato no es ningún producto exótico (ni mucho menos). En la etiqueta de la industria figura como blanqueante de oxígeno activo —el que no lleva cloro— y su currículum incluye marcas de sobra conocidas: es ingrediente de los blanqueantes sin cloro de productos como OxiClean, Tide o Vanish, según recoge el artículo de Wikipedia dedicado al compuesto. Su atractivo está, sobre todo, en lo que deja de hacer: nada de cloro, y al final del ciclo, agua, oxígeno y carbonato.
@petitbyandrea BLANQUEAR ROPA El percarbonato es el producto para hacerlo y como ves el proceso es muuuuy fácil, si vas a poner mucha ropa hazlo directamente en el fregadero y añade más cantidad de percarbonato. Y recuerda que si utilizas percarbonato en ciclos de lavado cortos, no deberías de tender esa ropa al sol directamente ya que puede haber un mal aclarado y por tanto, los restos de producto se queman con el sol, originando unas manchas amarillas que en realidad son quemaduras, imposibles de eliminar. ¿Cómo blanqueas tu ropa? #limpiezahogar #tipshogar #limpieza #hogar #tipslimpieza
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Ahora bien… ¿Cuánto hay de nuevo en este "ingrediente estrella"? Menos de lo que sugiere el entusiasmo en redes. La síntesis del percarbonato de sodio quedó documentada en 1899, obra del químico ruso Sebastian Moiseevich Tanatar, según documenta la entrada de Wikipedia sobre el compuesto. La capacidad mundial de producción ya rondaba las centenas de miles de toneladas en 2004 —la friolera de un negocio que entonces ya estaba maduro— y el compuesto llevaba décadas trabajando dentro de los detergentes. El truco que ahora se desliza como descubrimiento de temporada, por tanto, tiene más de un siglo de ficha en los manuales.
Con ese telón de fondo, no sorprende que el polvo paseara por las estanterías españolas mucho antes de hacerse viral. Mercadona lo incluyó en abril de 2023 en la rebaja de 500 productos con la que la cadena prometía ahorrar hasta 150 euros al año a cada cliente, y el propio medio lo describía entonces como quitamanchas natural capaz de limpiar sin agentes tóxicos. En la misma redacción, hace apenas una semana, otra entrega de la serie de expertas recomendaba el vinagre blanco y el bicarbonato como alternativa natural al suavizante, con el aviso de que este último puede acabar desgastando el tejido y las fibras de sábanas y toallas. Os hemos hablado aquí de ambos remedios; del percarbonato, de hecho, ya os hablamos en 2023.
La gran pregunta que queda botando es si el percarbonato desbancará al vinagre y al bicarbonato de las recomendaciones de las expertas, como ha hecho entre los blanqueantes sin cloro de las marcas grandes. De momento, la tendencia apunta en una dirección: el polvo lleva en los manuales desde 1899, en las estanterías desde antes de que existiera TikTok, y a partir de ahora, con toda probabilidad, con un hervidor al lado de la lavadora.
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