La lata azul de Nivea lleva décadas en el baño de casa, en el neceser de viaje y, cuando llega el verano, vuelve a aparecer como ese básico que nunca falla. El problema empieza cuando muchas manos la abren buscando algo que no es.
Eso mismo es lo que ha pasado con miles de personas este verano.
La cita clave. Vicente Calduch, farmacéutico y CEO de Laboratorios Calduch, firma castellonense que lleva cinco generaciones elaborando dermocosmética, lo zanja claro: "La crema Nivea del bote azul no debe considerarse un tratamiento reparador específico para las quemaduras solares". Es decir, puede tener su función, pero no es la que muchas personas creen.
Cierto es que durante años esta crema se ha usado para todo: hidratar la piel, las manos secas, los pies, las zonas irritadas, como si fuera leche corporal tras el sol e incluso como crema solar. Sin embargo, los especialistas llevan tiempo matizando esa idea.
La confusión no surge porque sí. La crema azul es muy hidratante, eso es evidente, y esa sensación de alivio que deja en la piel después de aplicarla puede llevar a pensar que también está "reparando" lo que ha hecho el sol. Pero no es exactamente así.
La fórmula. "La composición de la crema Nivea Creme incluye una combinación de agentes emolientes, humectantes y oclusivos que contribuyen al mantenimiento de la hidratación cutánea tras la exposición solar", desliza. Dicho más sencillo: ayuda a que la piel no se reseque tanto después de haber estado al sol.
El truco de la sensación. Ingredientes como la glicerina favorecen que la piel retenga agua; otros más grasos crean una barrera que evita que esa hidratación se pierda rápido. Por eso muchas personas sienten la piel más suave o más cómoda tras aplicarla. Funciona, sí, pero una crema hidratante potente es lo que es, no otra cosa.
El problema. "No contiene ingredientes específicamente diseñados para tratar el eritema solar o el daño inducido por la radiación ultravioleta", advierte. Ahí es donde la lata azul se queda corta.
Quizás suene a detalle menor, pero conviene tenerlo claro: cuando la piel se quema por el sol, lo que ocurre va más allá de la simple sequedad. Hay inflamación, enrojecimiento y, en algunos casos, incluso dolor o descamación. Es una reacción del organismo ante un exceso de radiación.
Por qué no es una crema para quemaduras
La diferencia. En esos casos no se busca sólo hidratar, sino calmar la piel y ayudar a que se recupere. Por eso existen productos específicos como los aftersun, o determinadas cremas formuladas para ese tipo de situaciones, que incluyen ingredientes calmantes o regeneradores.
La lata azul puede aliviar la sensación de tirantez, pero no actúa sobre el problema de fondo. Y hay otro detalle que muchas veces se pasa por alto: tampoco protege del sol. Es decir, aplicarla antes de exponerse no evita el daño de la radiación.
La coincidencia. Otros farmacéuticos ya habían movido ficha en la misma dirección. Roger Nebot, también farmacéutico, lo zanjó hace poco en Compradicción con la misma idea: la Nivea azul es una excelente crema hidratante, pero no contiene filtros solares y no protege del sol. La coincidencia, esta vez, es total.
Qué recomiendan los expertos para tomar el sol
El estándar. Para proteger la piel durante la exposición solar hay que utilizar los fotoprotectores, no cremas hidratantes. "Las cremas adecuadas para la exposición solar son aquellas que incorporan filtros solares capaces de absorber, reflejar o dispersar la radiación ultravioleta", explica Calduch. Actúan frente a los rayos UVA y UVB, reducen el riesgo de quemaduras y ayudan a prevenir el envejecimiento prematuro de la piel.
El modo de empleo. No basta con tener un buen protector. Hay que usarlo bien, que es donde muchas personas fallan: aplicarlo antes de salir al sol y repetir la aplicación cada cierto tiempo, sobre todo después de bañarse o de sudar.
El detalle que cuesta. El protector solar no es sólo para la playa. También se recomienda en el día a día, incluso cuando está nublado, porque la radiación sigue ahí. Los dermatólogos lo repiten cada verano: aftersun y fotoprotector no son intercambiables.
Lo que dice la marca. La propia Nivea lo admite sin rodeos: según su ficha oficial, la Nivea Creme combina pantenol, eucerit y glicerina como ingredientes hidratantes. Es decir, lo que siempre fue: una hidratante potente, no un aftersun.
Al final, la Nivea del bote azul no tiene nada de malo. Sigue siendo útil y funciona bien como hidratante, que es para lo que está pensada. La lata azul queda botando una pregunta incómoda: si no calma mejor que un aftersun y no protege del sol… ¿para qué sigue siendo el básico del verano?
Fotos de Nivea
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