El jardinero Ángel Agudo, que lleva 12 años recomendando cuidados vegetales en Estando Contigo (Castilla-La Mancha Media), repasa los tres errores más comunes del verano.
El calor levanta la mano, pide la palabra y, como cada verano, se le termina concediendo. La llegada de las vacaciones estivales viene acompañada de un sol de justicia que no hace prisioneros. Y, aunque solemos pensar en los animales (los humanos incluidos) como los grandes damnificados, las plantas también acusan el incremento de las temperaturas. Sólo hace falta cuidar ciertos detalles para que sobrevivan al verano.
¿Y quién mejor que un jardinero veterano para orientarnos? Ángel Agudo, colaborador habitual de Estando Contigo, el magacín de Castilla-La Mancha Media, lleva 12 años en antena recomendando cuidados vegetales. En una intervención reciente ha enumerado los errores más comunes del verano, y entre todos hace especial hincapié en uno: la luz. Sin luz no hay planta. Y bajar las persianas del todo al marcharse es, según sus palabras, el mayor error que se puede cometer.
El problema de dejar la casa a oscuras. Mucha gente tiende a agrupar las plantas en el salón, lo cual no está mal. Eso sí, para evitar que la casa se caliente, hay quien baja las persianas por completo; y eso es fatal, porque se les priva de la luz que necesitan. "Bajamos las persianas y no dejamos luz, con lo cual error número uno. Hay que dejar algo de luz, aunque sea más tenue", explica Agudo. La luz es importante para su supervivencia.
Foto de Luisa Brimble en Unsplash
El riego, fundamental. Y aquí viene el segundo error, tan pedestre como el primero: pensar que tu planta de agua no va a morir si la dejas en la bañera con agua hasta arriba. "Otro error muy común es pensar que mi planta de agua no va a morir", cuenta. Hay quienes agrupan todas las plantas en la bañera para que no les falte agua durante las vacaciones, lo cual, en realidad, es tremendamente malo para ellas: puede provocar enfermedades fúngicas o pudriciones por exceso de agua. Siempre hay que adaptar la planta al sistema de riego, pero nunca dejarlas encharcadas.
Probar antes de marchar. Y el tercer error es no probar esos sistemas de riego caseros antes de usarlos. "Otro error es no probar esos sistemas de riego que vamos a utilizar posteriormente. Siempre es importante probarlos y ver cómo funcionan", sentencia. De nada sirve montar el mejor goteo casero si, cuando vuelves, descubres que la goma estaba doblada y no ha caído ni una gota.
Cumplidos estos tres puntos, puedes irte tranquilo. Y volver (con un poco de suerte) a un salón verde y no a un cementerio de macetas.
Foto de ducminh nguyen
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