Cristiano Ronaldo ha cumplido 41 años con el pie en el acelerador: sexto Mundial disputado, la cifra de los 1.000 goles todavía en la lista de la compra y una carrera construida por y para su cuerpo. Recogía ABC hace unas semanas el menú que sostiene tanto rendimiento, revelado por su chef.
Una pista: todo empieza a primera hora.
Tres alimentos y un café
Porque el desayuno de Cristiano no admite guiones con misterio: café, huevos y aguacate, el combo que el propio futbolista resume con su lógica de laboratorio (proteínas para construir músculo) y que su cocinero ha convertido en rutina fija de las mañanas. Sin botes raros y sin ceremonias.
El aguacate. Abre el plato por algo: le proporciona "energía constante al ser rico en grasas saludables y ayudar a la saciedad y la salud cardiovascular", tal y como lo describe el cocinero. La descripción es la de un combustible de liberación lenta, no un chute de azúcar. La fruta verde manda.
Los huevos. Vienen después con el argumento central: "son una fuente potente de proteínas para construir" sus músculos y "aumentar la sensación de saciedad", explica el cocinero. De hecho, recuerda MedlinePlus, la proteína de los alimentos se desmonta en aminoácidos (los huevos figuran entre las fuentes animales de manual) y con ella el cuerpo mantiene y repara sus tejidos. Material de obra y saciedad en el mismo molde.
El café. Cierra el trío y hace de preentrenamiento. La cafeína es el estimulante más estudiado del deporte y la EFSA considera seguras las tomas únicas de hasta 200 mg, unos 3 mg por kilo de peso, el rango donde la literatura deportiva sitúa el efecto sobre el rendimiento. Qué duda cabe que la dosis manda: el café de Ronaldo no es una poción, es un puntapié de mañana. Y lo toma solo: nada de azúcar ni lácteos en el primer vaso del día.
El plan detrás del menú
¿El objetivo? Alargarlo todo hasta la mágica cifra. Porque hablamos de un atleta que, para muchos, es la definición perfecta de la especie: de los más rápidos, de los más resistentes, de los más longevos y de los que más saltaban, con un techo que solo discute con el de Messi. Su leyenda irá mucho más allá del balón cuando decida retirarse. Lo que persigue ahora es sumar títulos con el Al-Nassr (con el que ha estrenado su palmarés en la Saudi Pro League) y, quién sabe, llegar a la Eurocopa de 2028.
Tres patas. Para cumplir 42 años con los tacos puestos, el plan se reparte en preparación física, descanso y alimentación. Las dos primeras son suyas. La tercera tiene nombre de cocinero.
La dieta que cambia. No ha comido igual en todas las etapas, y no es casualidad: hubo una fase de velocidad (sus arranques empezaban mucho más lejos del área, pegado a la banda) y otra de músculo (hacerse fuerte ante los centrales dentro del área). Ahora precisa una combinación de ambas, con un extra: seguir bajando su edad biológica. Dicho de otra forma, el menú se ajusta a lo que el cuerpo va a pedir, no al revés.
El cocinero. El hombre detrás de este menú es, según identifica El Diario NY, el chef Giorgio Barone, que trabajó como cocinero privado de Ronaldo en su etapa italiana y que, según la crónica de ABC, le acompaña en su aventura saudí. Su lista de compras es de lo más terrestre: para el almuerzo, "verduras, pollo y pescado", con lo que Ronaldo se lleva "proteínas, vitaminas y grasa saludables sin calorías extras"; el pollo y el pescado "fortalecen sus músculos" y las verduras "le aportan vitaminas y fibra para mejorar la digestión".
La cena. Por la noche el patrón se repite: productos frescos, pescado o carnes en forma de bistec, siempre con guarnición de verdura, y un refrigerio nocturno que facilite la digestión y deje un descanso más plácido, sin pesadez. Ocurre que aquí no hay magia alguna: es nutrición de toda la vida ejecutada con exactitud de relojero.
La lista negra
Lo que no entra. Tan importante es lo que come como lo que borra de la mesa. Los lácteos cayeron hace tiempo (él y su chef lo confesaron públicamente) y la lista creció con la pasta y el pan: la harina, sobre todo blanca, eleva el azúcar en sangre y puede añadir peso, algo que se paga en lentitud sobre el campo. Según Harvard, el pan blanco es de índice glucémico alto, de esas comidas que se digieren rápido y hacen oscilar el azúcar con fuerza. El norte, siempre: energía constante y un porcentaje de grasa muy bajo.
Plus: para quien quiera copiar el gesto sin la chequera saudí, el clásico de casa sigue imbatido: el pan con aceite, que es el desayuno más sano, más rico y más barato, como recordábamos aquí. La disciplina de Ronaldo no necesita tarjeta de crédito. Necesita constancia.
Y sea como fuere, el menú deja una lección poco glamurosa: no hay polvos de ciencia ficción ni jugos imposibles, sino huevos, aguacate y café a la misma hora, proteína magra, verdura y años de no negociarlo. La leyenda de Ronaldo se sostiene, sobre todo, en lo aburrido. El gol número mil se cocina desde el desayuno.
Fotos de @Cristiano
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