
Mientras la mayoría de futbolistas ponen rumbo a Ibiza en cuanto llega el verano, Lamine Yamal prefiere la tranquilidad paradisiaca de esta playa
Mientras buena parte del fútbol español se deja caer cada verano por Ibiza, Lamine Yamal tiene otro plan, y el plan se llama Ses Illetes. Según Trendencias, el extremo del Barça escapa a la joya del norte de Formentera: un arenal protegido donde no hay ni una casa a la vista.
Arena que se vuelve rosa al atardecer, agua turquesa y una tranquilidad de otra época. Sólo queda resolver la logística y encontrar las mejores sardinas asadas, que están a un paso, en La Savina.
Qué tiene Ses Illetes para que la elija Lamine Yamal
Lo de la arena rosa no es un filtro: Ses Illetes está dentro del Parque Natural de Ses Salines, una lengua de arena de más de un kilómetro con mar a los dos lados y un puñado de islotes deshabitados al frente. De las sardinas asadas del titular hablamos enseguida, porque también tienen truco.
¿Y por qué rosa? Porque en la orilla se mezclan la arena blanca con los fragmentos de conchas y el polvo de coral erosionados, que al atardecer, con ese sol naranja, parecen centellear. O sea, postal. Pero postal de las buenas (de esas que no necesitan filtro).
La explicación de tanto paraje intacto es fácil: en el parque natural no se permite edificar, y de ahí ese paisaje que parece de otra época. Y para que te hagas una idea, según los rankings de TripAdvisor y compañía, Ses Illetes se cuela casi cada verano entre las mejores playas del mundo, con el consiguiente efecto llamada.
Y no, no es un club privado: la playa es pública. Como debe ser.
Cómo llegar sin dejar un riñón y dónde comer de verdad
¿Y las sardinas asadas del titular? Están, pero hay que saber dónde: dentro del parque se come bien y caro (la vista se paga, y mucho: nosotros necesitamos calculadora). El truco está en bajar a La Savina, el pueblo del ferry, donde las sardinas asadas del Café del Lago o la parpatana de atún rojo de la Fonda La Savina salen exquisitas y sin hipoteca.
Para llegar, opciones no faltan: bici, scooter o coche de alquiler, dejándolo todo en el parking habilitado que hay a 300 metros de la arena. Eso sí, hay que ir pronto, porque cuando el parking se llena, se bloquea el acceso (y a esas horas no queda plan B).
Si vas sin vehículo, la línea L3 de autobús une La Savina con la playa en 10 minutos por 10 euros ida y vuelta, y el taxi ronda los 10-15 euros. Pero ojo: pública no significa gratuita. La tasa de acceso al parque cuesta 2-4 euros en moto y 4-6 en coche, según época y afluencia, se abona en la caseta de la entrada y va íntegra a la conservación. A pie o en bici, la tasa es cero. Es decir: gratis de verdad.
Una vez dentro, la isla es pequeña y fácil de recorrer, así que compensa salir del oasis: pueblitos encalados como Sant Francesc Xavier o El Pilar de la Mola, calas y miradores cada pocos kilómetros. Y un apunte práctico para el verano: en los últimos veranos, Formentera ha limitado los coches que llegan de fuera, así que ir sin vehículo propio te ahorra también el trámite de la autorización.
El refugio de Lamine existe, es público y no tiene puerta. Sólo exige madrugar, pagar la tasa si vas con motor y no dejar enfriar la sardina.
Fotos de @lamineyamal, Alquiler Coches Formentera | Alba Pla
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