Laura Giraldo, experta en limpieza: "Para tener las toallas sin mal olor y esponjosas, en lugar de suavizante, utiliza vinagre blanco y gotas de aceite esencial para dar aroma"

El secreto para que tus toallas parezcan (y huelan) como de hotel cinco estrellas

Laura Giraldo Experta En Limpieza Para Tener Las Toallas Sin Mal Olor Y Esponjosas En Lugar De Suavizante Utiliza Vinagre Blanco Y Gotas De Aceite Esencial Para Dar Aroma
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Joel Calata

Editor

Las sábanas limpias y las toallas mullidas son de esos pequeños lujos domésticos que se nos escapan entre los dedos. La culpa casi nunca es del detergente: la humedad que las toallas retienen entre fibra y fibra es caldo de cultivo para bacterias y moho.

Laura Giraldo (@mylovelyhome4), experta en limpieza y orden, comparte en La Vanguardia una rutina de cinco pasos para recuperarlas suaves y sin rastro a cerrado.

Vinagre en el cajetín del suavizante. Ese es el paso estrella de la rutina de Giraldo y, a la vez, el núcleo del titular: sustituir el suavizante convencional por vinagre blanco, verterlo en el compartimento destinado al suavizante de la lavadora y añadir unas gotas de aceite esencial para dar aroma. El lavado se cierra con un ciclo de agua caliente, siempre teniendo en cuenta la etiqueta de cada toalla y las recomendaciones del fabricante del electrodoméstico. De este modo se prescinde del suavizante y se busca un acabado más suave y fresco.

Laura Giraldo Experta En Limpieza Para Tener Las Toallas Sin Mal Olor Y Esponjosas En Lugar De Suavizante Utiliza Vinagre Blanco Y Gotas De Aceite Esencial Para Dar Aroma

Y no es sólo capricho de cuenta. El suavizante convencional deja una capa que recubre las fibras de las toallas y reduce su capacidad de absorción; el vinagre disuelve ese residuo y reabre las fibras de algodón, según explica Cuerpomente. Por eso las toallas vuelven a absorber agua como el primer día y, de paso, se rompe el ciclo del olor.

El resto de la rutina, en cuatro pasos

Toallas solas, tambor a media carga. El primer paso empieza antes de poner en marcha la lavadora. Giraldo recomienda lavar las toallas por separado, sin mezclarlas con el resto de la ropa, y no llenar el tambor en exceso. Una lavadora demasiado cargada dificulta el movimiento de las prendas y puede impedir que las toallas se limpien y aclaren adecuadamente; al tratarse de textiles gruesos y absorbentes, necesitan espacio para que el agua y el detergente circulen entre las fibras.

Dos cacitos de percarbonato. Para reforzar la limpieza y ayudar a combatir manchas y olores rebeldes, la experta añade dos cacitos de percarbonato de sodio directamente en el tambor. Este producto, utilizado como potenciador de lavado, libera oxígeno activo al contacto con el agua y ataca la suciedad y los olores que pueden quedar atrapados entre las fibras de las toallas; es especialmente útil cuando las toallas han acumulado humedad o llevan tiempo desprendiendo un olor desagradable. Una guía del percarbonato detalla dosis y aplicaciones.

Detergente suave, líquido y sin exceso. Otro de los puntos importantes de esta rutina es elegir bien el detergente. La recomendación de Giraldo es utilizar un detergente suave, preferiblemente líquido, y evitar añadir más cantidad de la necesaria. Aunque pueda parecer que más detergente es más limpieza, el exceso deja residuos en los tejidos; en toallas que están en contacto directo con la piel y tienen gran capacidad de absorción, mantener las fibras bien aclaradas resulta especialmente importante.

El paso que decide si la rutina funciona

Sacar pronto y secar del todo. El lavado es sólo una parte del proceso. Para que las toallas permanezcan realmente libres de malos olores, el secado es fundamental: una vez terminado el programa, conviene sacarlas de la lavadora cuanto antes y asegurarse de que quedan completamente secas antes de guardarlas. La humedad prolongada es uno de los principales enemigos de las toallas recién lavadas, porque si permanecen húmedas demasiado tiempo pueden volver a adquirir ese característico olor a cerrado. Y la causa de fondo, según explica Sanytol, es que la humedad en ambiente cerrado y cálido crea el hábitat ideal para que bacterias y hongos vuelvan a proliferar; La Mallorquina recuerda que la falta de ventilación es la causa principal del olor a humedad.

Imagen de portada | Vía @mylovelyhome4

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