Los interioristas coinciden en algo que suena a obviedad doméstica: en 2026 el plato de ducha tradicional pierde terreno frente al llamado modelo italiano, esa ducha a ras de suelo sin escalón, sin mampara y con el desagüe escondido bajo el pavimento. Según recoge El Confidencial , la apuesta es por un espacio abierto y continuo que se come el baño entero si hace falta.
La diferencia con la ducha de toda la vida no es el chorro, sino lo que rodea al chorro. En el modelo italiano, también conocido como walk-in shower, el suelo se inclina ligeramente hacia un sumidero lineal que evacua el agua antes de que se extienda por el resto del baño.
Así desaparecen los dos elementos que más dolores de cabeza dan con el uso: el escalón (que tropieza el que entra y el que sale) y la mampara (que acumula cal y restos de jabón con paciencia estoica), quednado una superficie continua que permite tirar del mismo revestimiento para toda la estancia, aunque también hay quien prefiere baldosas distintas.
Eso sí, no es una reforma para todos los bolsillos ni para todos los cuartos de baño. La pieza cuesta más que un plato convencional y sólo encaja si el baño da para dimensiones suficientes. ¿Y si el baño es pequeño o el presupuesto va justo? Pues la elección sigue dependiendo, como casi siempre en esto, de lo que dé de sí la vivienda.
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El vídeo de TikTok que recoge el original lo firma la empresa Dimensi-on, estudio de reformas de la Comunidad de Madrid con más de 400 proyectos a sus espaldas. Lo deja claro: "Una ducha italiana no debería terminar en charco. Si el agua se sale, casi siempre es por dos fallos: malas pendientes y un fijo demasiado corto." La receta pasa por un fijo de 110 centímetros o más, rociador hacia el interior a no más de 50 centímetros de la pared, y pendientes bien medidas. Es decir, diseño al servicio del desagüe, no al revés.
Sin embargo, ,el 23 de octubre de 2026 ha entrado en vigor la modificación del artículo 10.1.b de la Ley de Propiedad Horizontal, que rebaja del 75% al 70% el umbral para aprobar obras de accesibilidad. La norma refuerza la obligación de suprimir barreras para personas con discapacidad o mayores, justo el perfil al que más le cuesta un escalón. La ducha italiana, sin desnivel, va en la misma dirección: la obra estética cubre de paso la accesibilidad que la ley empieza a pedir con más fuerza.
Para quien tenga una reforma de baño en mente, el contexto legal da un argumento extra. La nueva LPH refuerza la obligación de las comunidades de suprimir barreras arquitectónicas, y la ducha sin desnivel es una de las soluciones que mejor casan con esa exigencia. La tendencia estética y la obligación legal corren, por una vez, en la misma dirección.
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