Las mujeres viven más que los hombres y, entre quienes superan los cien años, son mayoría abrumadora. Italia tiene una de ellas, y la suya es de esas historias que suenan a fábula pero ocurren todas las mañanas en un pueblo junto al lago Maggiore. Se llama Anna Possi, tiene 101 años y sigue detrás de la barra de Bar Centrale, según recoge El Español.
El bar lo abrió con su marido René el 1 de mayo de 1958. Han pasado 68 años, y Anna sólo ha cerrado en contadas ocasiones. Cuando René murió en 1974, muchos dieron por hecho que el local bajaría la persiana. Anna decidió seguir sola, con la ayuda de su hija Cristina, de 61 años, y de una de sus dos nietas. Y ahí sigue, cortando leña antes del amanecer para calentar el local, abriendo entre las seis y media y las siete de la mañana y cerrando entre las seis y las siete y media de la tarde, según la temporada.
Su rutina es tan pedestre como asombrosa. Después del turno, teje, lee la prensa local y sigue la actualidad económica desde el ordenador (sí, la señora de 101 años cotillea la bolsa de Milán). Cuando le preguntan por el secreto, evade los milagros. Tampoco atribuye nada a un superalimento. Para ella, la clave es la sencillez y no excederse nunca. "Siempre muy poco de todo", resume.
¿Y qué es ese "poco"? Desayuna una taza de té y una porción pequeña de bizcocho de manzana que ella misma hornea con fruta de la zona. Al mediodía, diez gramos de espaguetis con mantequilla o con ajo, aceite de oliva y guindilla, más una pieza de fruta o un poco de queso. Por la noche, puré de alubias y garbanzos con fruta cocida. Durante años disfrutó de una copa de vino, hasta que le diagnosticaron una hernia de hiato y la dejó.
@la.repubblica Anna Possi ha compiuto 101 anni domenica 16 novembre: è la barista più longeva d'Italia. "Sono rimasta vedova 51 anni fa e sono andata avanti da sola, qui è come una famiglia, non mi sembra un bar ma un centro di incontri". La signora Anna gestisce da sempre il suo locale a Nebbiuno, in provincia di Novara. "A me piace perché sono in mezzo alla gente ma sono un tipo particolare: non tutti mi piacciono, quando uno non mi piace faccio in modo che non venga più" "Qui ormai vengono clienti che adesso sono nonni e arrivano con i nipotini", spiega: "Altri tempi, la mia clientela sta finendo, ci sono solo i ricordi ormai".
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La cita literal la recogió La Nación: "Al mediodía como diez gramos de espaguetis con mantequilla o con ajo, aceite y guindilla, y una pieza de fruta o un poco de queso. Por la noche me preparo un puré de alubias y garbanzos porque como muy poca carne, así que intento mantener esa proteína. Y fruta cocida. Pero siempre muy poco de todo".
Sólo diez gramos de pasta. Llama la atención, desde luego, pero los especialistas recuerdan que las necesidades energéticas caen con la edad por la reducción de masa muscular y el descenso del metabolismo basal. Lo importante no es tanto la cantidad de un plato concreto como mantener una dieta equilibrada con proteínas, fibra, vitaminas y grasas saludables adaptada a cada persona, como explica Vitónica. Tampoco existe un menú que garantice los cien años: la genética, el descanso, la actividad física, la atención sanitaria y el entorno social pesan tanto o más que el plato.
Que los espaguetis de Anna sean con ajo, aceite y guindilla no es casualidad. Es uno de los platos más pedestres de la cocina italiana, el aglio, olio e peperoncino, una receta de tres ingredientes y diez minutos que en Italia funciona como "el plato de emergencia del cocinero casero", según Directo al Paladar. La idea es la misma que Anna lleva décadas aplicando: ingredientes baratos, ajo laminado (nunca picado, que se quema), guindilla seca y nada más.
Foto de Aurora Song en Unsplash
Y es que el patrón de Anna no es raro entre los centenarios. En las llamadas Zonas Azules (Cerdeña, Okinawa, Nicoya, Ikaria, Loma Linda), las regiones del mundo con mayor concentración de personas que superan los cien años, el hilo común no es un superalimento sino la legumbre diaria, aproximadamente media taza. Alubias, garbanzos, lentejas: la comida que Anna cena triturada es justo la que los investigadores de la longevidad identifican como el alimento más consistente en todas las poblaciones longevas estudiadas.
Pero la dieta es sólo una pieza. La otra mitad del cóctel Anna es el trabajo. "Estoy siempre trabajando, domingos, Pascuas, Navidad. Nunca estoy de vacaciones", le contó a The Guardian a finales de 2024, cuando todavía tenía cien. Y añadió: "No quiero ser melancólica. Quiero vivir, estar entre gente". El bar, para ella, no es sólo un negocio: es la maquinaria que la mantiene conectada con el mundo. Lee sin gafas, hace cálculos mentales sin calculadora y hojea los anuncios inmobiliarios por pura curiosidad.
El reconocimiento le llegó de varias manos. La confederación italiana de comerciantes Confcommercio la declaró barista más longeva de Italia. El presidente Sergio Mattarella le concedió el título de Comendadora de la República por toda una vida dedicada al trabajo, recogía el original. Y en febrero de 2026 se convirtió en una de las caras italianas de los Juegos de Milán-Cortina, cuya ceremonia de apertura se celebró en el estadio de San Siro. Anna, a sus 101 años, ponía rostro a un país entero mirando al norte.
Quien quiera verla en persona puede hacerlo. Bar Centrale es ya parada obligatoria para viajeros de Alemania, Suiza, Reino Unido, Perú o China, que se acercan hasta Nebbiuno para tomarse un café servido por la camarera centenaria. Anna conserva cuadernos repletos de firmas y mensajes de quienes han pasado por allí. Sólo cerraría, dice, para cumplir un sueño pendiente: visitar por primera vez Turín con su hija Cristina. "Será la única vez", ha llegado a afirmar.
¿Hasta cuándo seguirá? Ella lo tiene claro, según sus palabras a La Nación: "Si Dios quiere que esté aquí, estaré. Estoy esperando a que me llame. Mi secreto es comer poco y trabajar. Siempre tengo la cabeza ocupada haciendo cosas, no me rindo a la realidad que tengo".
Y una cosa más, casi cómica: no puede jubilarse ahora porque está pagando cotizaciones que sólo podrá cobrar a los 105. Tendrá que esperar.
Fotos de @elenalucchiniofficial
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