Carla Villa, 101 años: "Me levanto entre las 7:30 y las 8:00 de la mañana y desayuno café con galletas. Me salto el almuerzo y ceno pollo con verduras o pescado"

¿Pero es ese el secreto? La respuesta rápida es que probablemente no

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Joel Calata

Editor

La milanesa que cumplirá 102 años el 28 de octubre ha contado al Corriere della Sera su rutina y su fórmula; la ciencia busca en la microbiota de la española María Branyas lo que ella atribuye, sin complejos, a la libertad

Carla Villa tiene 101 años y no los aparenta. Vive desde enero de 1927 en la vía San Marco de Milán, en el barrio de Brera, en el mismo edificio donde su padre Luigi regentaba la Drogheria Villa (entre cuyos clientes figuraba el periodista Indro Montanelli), comercio que ahora es el bar El Tombón de San Marc. Casi un siglo en la misma calle. Según recoge Radio Mitre (Sociedad), su fórmula es de una sencillez casi irritante: "Mi secreto para llegar a esa edad ha sido hacer siempre todo lo que quería".

Y la rutina no es más complicada. "Me levanto entre las 7:30 y las 8:00 de la mañana y desayuno café con galletas. Me salto el almuerzo y ceno pollo con verduras o pescado", contó al Corriere della Sera. Su hijo Thomas le lleva de vez en cuando helado de café (un capricho que no rechaza). Poco más.

¿Pero es ese el secreto? La respuesta rápida es que probablemente no. Carla no vive en ninguna de las cinco zonas azules del mundo que el investigador Dan Buettner bautizó para National Geographic (Okinawa, Cerdeña, Icaria, Nicoya y Loma Linda, según detalla la Escuela Harvard de Salud). Milán no figura en la lista.

La historia de Carla, eso sí, tiene argumento. Poco después de nacer sufrió una complicación grave y su familia dio por hecho que no sobreviviría. Un médico logró cambiar el pronóstico con jugo de manzana cocida y fruta, según su relato. Casi un siglo después, sigue en pie.

Durante la Segunda Guerra Mundial perdió a su hermano Aldo, muerto a los 22 años en la batalla del Don, el frente oriental donde el Ejército italiano en Rusia dejó unos 43.000 bajas entre muertos, heridos y desaparecidos entre agosto y diciembre de 1942. Carla tenía casi 17 años. La posguerra la encontró decidida a quedarse en Milán y construir su propio camino: fue madre de Thomas y lo crio sola. "Thomas lo quise yo", sentenció. Trabajó décadas en el comercio de antigüedades, y a los 78 años volvió a la tienda para sustituir a una empleada embarazada.

Recibe ayuda en casa, pasea cuando el tiempo acompaña y sigue la actualidad por televisión. Sobre la muerte, fue directa: "Si Thomas no estuviera aquí, no me preocuparía. Al final, hay que morir". Eso sí, sin prisa.

¿Y qué dice la ciencia? Que la fórmula personal no explica casi nada. La centenaria más estudiada del país fue María Branyas, fallecida en agosto de 2024 a los 117 años. Un estudio multiómico colgado en el servidor BioRxiv analizó su genoma, microbioma y metabolismo y concluyó que su longevidad extrema no se sostenía en una mutación mágica, sino en una combinación de variantes genéticas protectoras, un perfil lipídico excelente y una microbiota intestinal excepcionalmente rica en Bifidobacterium, una bacteria asociada a la longevidad. Vitónica recogió los hallazgos a comienzos de 2026.

Eso no quiere decir que el estilo de vida no cuente. La misma pieza recoge un estudio japonés con 50.000 personas de entre 40 y 80 años que identificó cinco hábitos saludables capaces de sumar hasta diez años de vida. La dieta mediterránea, que Carla cumple a medias con su cena de pollo o pescado y verduras, aparece de forma recurrente en la literatura científica como factor protector, como recoge Vitónica.

Lo que Carla sí encarna, sin saberlo, es el tipo de actitud que los estudios sobre centenarios identifican una y otra vez: autonomía, propósito y vínculo social. Es decir, todo aquello que no se vende en una farmacia. Por supuesto, el riesgo de tomar su rutina como receta es alto. Saltarse el almuerzo a los 101 no es lo mismo que a los 50, y los hábitos de una milanesa nacida en 1924 no se trasplantan sin más al lector actual.

Carla cumplirá 102 el 28 de octubre. Lo celebrará, probablemente, con helado de café. La ciencia, mientras tanto, sigue sin encontrar en una sola rutina lo que ella atribuye, sin complejos, a la libertad.

Foto de Corriere

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