De toda la vida nos hemos lavado la cabeza igual: champú primero, acondicionador después. ¿Y si llevábamos décadas equivocados, o sólo un poco?
El lavado inverso lleva años dando vueltas en revistas de belleza y salones de peluquería. Ahora lo avala una profesional con solera, en unos términos bastante más comedidos de lo que se suele leer en redes.
La peluquera Felicitas Ordás, al frente de Felicitas Hair en Mataró desde 1985 y actual presidenta del Club Fígaro, lo ha explicado a InStyle (también lo recoge La Razón). "Puede ayudar en ciertos casos, sobre todo en cabellos finos, porque evita el exceso de producto en la raíz", apunta.
Es decir, aplicar el acondicionador antes que el champú reduce el lastre en la raíz y deja un acabado más ligero, justo lo que persigue quien tiene el pelo fino y se le aplasta con sólo mirarlo. Nada de milagros.
El método "pre-poo" tiene tres pasos. Aplicar acondicionador sobre el pelo húmedo, de medios a puntas (nunca en la raíz). Dejarlo actuar unos minutos. Y después, champú para retirar tanto la suciedad como el excedente del propio acondicionador. Tres pasos, ningún secreto.
¿Por qué funciona? El acondicionador puesto primero actúa como un escudo protector que cubre la fibra y amortigua el impacto de los tensioactivos del champú, esos agentes limpiadores que también arrastran hidratación. De ahí que el truco convenga a quienes tienen pelo fino (que se aplasta con cualquier cosa) o la raíz grasa pero las puntas secas. La técnica no es nueva ni exclusiva de Ordás: la recogen otros peluqueros y se asocia al llamado reverse washing.
Errores comunes y excepciones
El truco tiene trampa, ojo. Aplicar demasiado acondicionador apelmaza en lugar de aligerar, y el pelo acaba pringoso y sin volumen. Usar productos pesados, idem. Y no aclarar bien, lo peor de todo: deja residuos que estropean el supuesto efecto ligero que se buscaba.
Pero el lavado inverso no es una solución universal. "En estos casos, el acondicionador después del champú es clave para sellar la cutícula, y saltarse ese paso puede dejar el cabello más áspero o desprotegido", añade Ordás. Lo dice por los "cabellos muy secos, rizados o tratados químicamente": ahí manda el orden clásico, no el inverso.
Y una cosa más, importante. El acondicionador "no sustituye la función reparadora que debe hacerse después del champú. Es más un complemento que un sustituto", sentencia Felicitas.
Útil en ciertos casos. Sobre todo, en los finos.
Fotos | Cottonbro studio en Pexels, Oleskandra Biliak en Pexels, @felicitashair
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