La lata azul de Nivea cumple más de un siglo en el botiquín doméstico (y en el de las abuelas) y sigue dando guerra. La OCU la ha puesto a prueba con voluntarios reales y le ha otorgado cuatro estrellas por su capacidad hidratante.
Hidrata, sí. Pero no es un protector solar, y según recogen varios medios, toca desterrarla del ritual playero de una vez.
El mensaje de la Organización de Consumidores y Usuarios es directo: tras dos semanas de uso, la Nivea de lata azul demuestra su capacidad de hidratación y se anota un "4 estrellas". Sirve para cuerpo, cara, manos, pies y zonas secas. Pero no para el sol: no aporta protección frente a la radiación solar y, sin embargo, sigue empleándose para tomar el sol con la esperanza de un moreno rápido.
En el estudio de la OCU las voluntarias no se ponían de acuerdo en todo. Gustaba el olor emblemático, discutían si la textura era densa o grasa, pero casi todas notaban la piel más suave e hidratada. Eso sí, en codos, rodillas y talones funciona mejor que en zonas con tendencia al acné, donde su fama es más bien la de un producto comedogénico (un eufemismo, en piel acneica suele taponar).
El mito del moreno acelerado
¿Y por qué se sigue untando para tomar el sol? El origen de esa costumbre playera está en el llamado "efecto lupa": la crema densa hace que la piel se caliente antes y el moreno parezca llegar más rápido. Eso no significa protección, sino justo lo contrario. La Nivea no contiene filtros UV en su lista de ingredientes (parafina, glicerina, Eucerit y pantenol); usarla para exponerse al sol equivale a exponerse sin protección.
Si la piel acaba quemada, la lata azul tampoco es la primera opción. El farmacéutico Eduardo Senante lo dejó claro en Ideal: "Si te has quemado con el sol, la crema Nivea de lata azul no es la primera crema que deberías utilizar". La organización admite que calma la tirantez por su poder oclusivo, pero los expertos matizan que en piel irritada o sensibilizada no es la crema adecuada.
No es post solar
La farmacéutica Helena Rodero es todavía más tajante. Como recoge Lecturas, su veredicto sobre su uso como after sun es que "Yo una crema Nivea no la vería nunca aconsejada post solar, porque post solar, si tienes irritada la piel, no es una crema para pieles sensibles o irritadas". Es decir, sólo alivia la sequedad pero no trata la quemadura.
La fórmula de Nivea Creme es casi centenaria y se sostiene en agentes emolientes y oclusivos. La glicerina y el pantenol aportan nutrición; el alcohol de lanolina (Eucerit) estabiliza la emulsión de agua en aceite; y la parafina sella la humedad natural. La farmacéutica Eva Fernández lo resumió así en el original de Trendencias: "La crema Nivea de lata azul sí que hidrata, pero porque es una crema hiperoclusiva. Crea una película que evita que el agua se escape". La sensación de confort llega rápido, justo lo que pide una piel deshidratada y tirante.
Foto de Ana azuria en Unsplash
El reverso del sello
Esa misma película oclusiva es la que conviene vigilar. El químico Vladimir Sánchez avisa: la barrera que forma sobre la piel también evita que transpire y, al tratarse de un hidrocarburo, puede quedarse en los poros y desencadenar problemas en pieles con tendencia al acné. No es una crema para todo tipo de pieles ni para cualquier zona del cuerpo, por mucho que también se haya popularizado como mascarilla capilar o como gesto antiarrugas.
La Nivea del bote azul sigue siendo un producto hidratante excelente y barato, pero su superpoder no incluye el sol. Si la empleas como solar o como after sun de emergencia, va a fallar en lo que no fue diseñada. Ya lo advirtió la OCU en su análisis: cuatro estrellas como hidratante, ninguna como protector solar.
Fotos | kaboompics en Pexels, @etam
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