Para muchos, la obsesión por comer sano funciona ya casi como una religión cotidiana que dicta qué cabe o no en el plato, y es que basta asomarse a cualquier red social para toparte con bandejas de brócoli y un goteo constante de consejos sobre lo que deberíamos o no llevarnos a la boca, un fenómeno que la psicología conoce como ortorexia
Frente a esa presión, Belén Esteban plantó una postura muy distinta durante su charla en el podcast Ac2ality. La colaboradora madrileña, de 52 años, no carga contra nadie, pero sostiene que la "comida saludable" le parece un postureo total y que los placeres de toda la vida le ganan a cualquier bandeja de lechuga: "me apuntó mi marido al gimnasio y fui dos días porque me bajaba el azúcar", explicaba Esteban, que padece diabetes tipo 1 desde hace décadas, como contaba a Diario de Ibiza en 2024.
La colaboradora recordaba así por qué el ejercicio físico, pese a ser beneficioso para pacientes como ella, exige un ajuste meticuloso de las dosis de insulina y de los hidratos de carbono para no desembocar en una bajada de azúcar, tal y como documentan los consejos sobre hipoglucemia de la Fundación para la Diabetes.
Tras despedirse de "No somos nadie" y pasar por la edición de 2026 de "Top Chef: dulces y famosos", Esteban ha virado hacia las redes sociales: "yo ahora mismo solo trabajo en redes sociales, pero viajo mucho. He ido bastantes veces a Estados Unidos, he viajado mucho con mi marido, tengo a mi madre en Benidorm y estamos yendo todos los meses a verla porque antes no podía por el trabajo. Lo valoro mucho", afirmaba.
Con la agenda aligerada y fuera del ritmo televisivo, la colaboradora contaba que priorizaba a la familia y a los pequeños placeres cotidianos, por ello había dejado atrás la obsesión por dietas y entrenamientos. "La comida saludable está muy bien, pero a mí me parece un postureo total. No voy en contra de nadie, pero ahora parece que no puedes comerte una oreja o una morcilla. Antes veías las tiendas de patatas fritas de toda la vida y ahora solo veo lechuga, brócoli, preparados... Que la gente coma como quiera, pero ya vale de tanto postureo. Que hagan lo que quieran, pero prefiero un buen cocido con una buena pringá", declaraba.
Esa rebelión contra la fachada de "vida ideal" también se traslada a la faceta más íntima de Esteban, que admitía haber pasado por momentos delicados por la distancia que la separa de su hija: "Nadie sabe lo que es tener a una persona querida muy lejos. Solo quien lo sufre, lo sabe, pero hay que dejar volar a los hijos. Yo creo que es un acto de amor muy grande porque está muy lejos, pero es feliz y eso es lo importante", confesaba.
Sus palabras resuenan con muchas familias que atraviesan la emancipación de un hijo: la psicóloga Sonia Castro, citada por La Vanguardia describe ese tránsito como un duelo con cuatro fases para el que recomienda prepararse mentalmente, permitirse sentir tristeza y dedicarse tiempo a uno mismo para superarlo.
Sin duda, cada persona encuentra su balance entre gimnasio, redes y cocina tradicional; Belén Esteban ha elegido el suyo, y es que hay cosas, como un buen cocido con pringá, que no cambian por ninguna bandeja de brócoli.
Fotos de @ac2ality
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